Es imposible que al pensar lo primero que venga a ti no sea una imagen de algo. Nos pasa a todos, sin excepción, pero lo verdaderamente asombroso es lo que escondemos detrás de esas imágenes, suena simple, pero no lo es, si pienso en curiosidad imagino a un niño llevando algo que recogió del suelo a su boca, o a un filósofo antiguo preguntándose qué coño hace en el mundo, para qué vino, por qué el cielo es azul, por qué Madonna sigue cantando; si pienso en dolor viene a mí el momento en que mi abuela dejó el mundo, me conmovió tanto que no asistí a su funeral, sólo me mantuve distante, solo y en silencio dejando las lágrimas rodar. Si pienso en felicidad llega a mí la comida, las bebidas, el buen sexo y todas esas cosas que me gustan hacer, solo o en compañía de mis seres cercanos. Pero detrás de esto hay algo aún más maravilloso, y seguro te preguntarás, querida persona que lee esto, “¿qué puede ser eso aún maravilloso?” A lo que yo contestaré “uh, lo siento, no creo que seas digno. Adiós muggle”, y me iré es mi Nimbus 2016; pero dejando los chistes malos y hablando en serio, cuando junto todas esas cosas hay una imagen en particular que viene a mi mente, y sí, es la combinación de todo esto que te acabo de decir por difícil que parezca. Aguarda, hagamos esto lento y con elegancia, ¿preparado?, la imagen que viene a mí se empieza a construir con varias líneas, parecen que tienen vida propia, incluso discuten entre ellas por ver quién va en donde, ¿lo puedes imaginar? Ok, y una vez que ya todos están en su posición se deja ver una figura, un rostro delineado en bellas proporciones, no las que amaría Aristóteles, sino las que amaría yo. Oh, parece que las líneas de la zona norte están coquetas, y dan nacimiento a largas lineas onduladas color café que forman el cabello de ese rostro bello. Un fuerte ventarrón trae consigo arena del desierto que rellena y da piel, entre amarillo tostado y un color similar al que te queda cuando te bronceas de la forma bonita, bella piel. En el cielo se abren las nubes y una mano que sujeta una taza derrama dos gotitas de café perfectamente desiguales sobre el rostro, y así nacen los bellos ojos, uno más grande que el otro, pero perfectos al fin. Mientras imagino el calor que hace en ese momento van creciendo unos surcos, son cejas, grandes y frondosas, emanan frescura a esos ojos; en mi contemplación vuelvo a sentir calor, huelo humo, bajo la mirada, se enciende el fuego que fabrica los labios, suaves, grandes y ardientes, trampa mortal de individuos curiosos del éxtasis como este humilde servidor. Para finalizar descubro algo que ya estaba y que no había percibido, unas pequeñas orejas, delicadas, hechas para escuchar el más mínimo detalle, dejadas en segundo plano por su frondosa melena. ¡¡Ah!! Que alegría me causa ese rostro… wait, le falta la nariz, ¡producción, la nariz!… Gracias, disculpa, pero estamos en vivo; esa nariz que produce ternura, risa; que me provoca besar de tanto en tanto; ahora está completo ese rostro que admiro desde siempre. Sigamos. Bajo ese rostro hay un cuello, en forma de bodoque, muy lindo a la vista, y más lindo con choker (me han descubierto), perfecto para ser recorrido por mis labios aventureros y mis manos conquistadoras; luego unos hombros delicados y pulcros, sin detalle de lunares y que culminan en sus brazos, adornados con finos pelitos dorados (sí, pelitos). Tenemos un torso, que digo yo, es el cuerpo de una guitarra, y aunque no tenga cuerdas, no me molesta desear tocarla toda la noche, el día, la vida, minutos más, minutos menos. Tenemos piernas que hacen juego con su cuerpo, y un trasero magnifico (lo digo mucho, lo sé). Y al final, unos lindos pies. ¿Crees que terminamos?… Jaja, por su puesto que no; un remolino de locura, curiosidad, valentía, tristeza, amargura, deseos, novelas, historias, justicia, café, teatro, fotografía, baile, orgullo, nostalgia, querencias…, ya va que me canso…, ok, continuemos… placeres, gemidos, quejidos, comida, orgasmos, ingenio, humor, sinceridad, fragilidad, disgustos, amores, inicios, finales y demás, chocan con ese cuerpo y configuran la imagen que en un principio describía; en esencia es amor. Por si no te habías dado cuenta, es una mujer, ser perfecto, hermoso y maravilloso. Su nombre es… es un misterio para el mundo, pero para mis amigos es Leia, todos preguntan por ella, quieren descubrir su identidad, tratan por todos los medios, pero no, es el secreto máximo, y el secreto más feliz de mi vida por lo efímero que es, y eso amigo, amiga, lector o lectora, me produce el dolor, la alegría, la curiosidad más viva de todas.

¿Irónico? Tal vez. Dejo esa pregunta para que usted la reflexione.
-Sergio Briceño

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Fotografia: Sergio Briceño

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O meiga da lúa

La meiga de la luna
que navega en el mar de la tranquilidad,
la que cura los corazones
de los pobres desgraciados
a los que se lo han lastimado.

La meiga de la luna
que te arranca los demonios del alma
y los devora uno a uno,
te devuelve la esperanza
y te pule los sueños

La meiga de la luna
que sufre
que no ha podido curar su propio corazón
que llora cada noche
y es atormentada por sus propios demonios

La meiga de la luna
que sueña con aquel día
en que su ángel la salve
y le cure el corazón
y le saque los demonios.

Antia Teijeiro

 

Ángeles K-idos

Los ángeles no son siempre como esos seres sobrenaturales que nos pintan en las películas o en la mitología, con alas enormes, vestido blanco y una figura celestial. Se te pueden presentar en la forma más ordinaria que puedas imaginar, con una figura humana, simple, bella. Y te cambian la vida, te la cambian en un solo día, en una tarde, ya sea en un cine, en un café o en un mirador.

Te pueden hacer llorar, reír y querer, sentir rabia y tristeza… todo en unas pocas horas, con una vista maravillosa, con un frio infernal. Exponen tus demonios, para enseñarte cosas sobre ti y hacerte un poco más fuerte.

Estos no son ángeles comunes, no son ángeles alados, son ángeles caídos, que te torturan para salvarte, y te enseñan que tú también eres un ángel, al que le arrancaron las alas y le llenaron de demonios el alma.

-Antia Teijeiro

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Mi luna azul

La luna vive dentro de mí,
grande,
hermosa,
con ganas de sanarme,
de secar mis húmedas mejillas,
y beber cada lagrima
y arrancarme el dolor.
La luna me ve desesperada,
y te odia
y me ama
y te quiere lejos,
sin cabeza,
sin corazones.

La luna sabe que cada noche
mojo la almohada en tu nombre,
con agua salada,
agua que sabe a recuerdos amargos
y hermosos.

La luna azul
sabe que no me quieres
y no quiere que llore
pero yo, en cambio
soy masoquista
y me torturo
y te odio
y te amo.

-Antia Teijeiro

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Me he recetado algunos meses de alegría
O en su defecto de paz
Me he prohibido
Pensar
En la muerte
En el tiempo,
En la política
En la soledad
En la enfermedad y el desamparo
Está terminantemente prohibido pensar
Me he recetado montaña y sol
Para espantar la angustia.
La vida es un araguaney luchando contra el invierno
La vida es ese sabor amarillo que se cuelga de los labios
Y destruye la gravedad.
Es cierto, la vida es majestuosa
Si hay un dios es la naturaleza rompiendo las calles.
Me he recetado algunos meses de alegría obligada
La vida es bella el feo soy yo,
Feo como estas frases clichés.
Y no es que me haya conquistado el optimismo,
Solo tengo miedo
Me aterra morir de tristeza
Y seguir viendo buitres al pie de mi ventana
Ver
En los semáforos verdes
Pájaros hambrientos de mí
Invitándome a pasear en sus estómagos.
Me he recetado “felicidad” caustica.
-Cristian Gabriel Villarreal

Luna me llaman

Luna me llaman,
Me la paso noches enteras
Con los ojos pelados
Con las penas inquietas.
Tengo olor a libros
A papel y a lapiz.
Me arde la vista,
Me pesan los párpados
Me paso noches enteras
tocando a la luna
Contemplando las estrellas.
Huelo a humedad
A esmalte de uñas y a crema
A veces en compañía
a veces en soledad.
Me la paso noches enteras sollozando entre las cobijas
Riendo en las tinieblas.

-Antia Teijeiro